Artículo reproducido, fuente: http://expreso.ec/vivir/ser-verde-no-es-suficiente-KI390851
LISBETH ZUMBA / GUAYAQUIL / 05 JUN 2016 / 22:52

Ser verde no es suficiente

 

Inés Manzano

 

Los constantes cambios de hábitos y la mayor interconexión en el mercado mutan la forma de hacer negocio, pero también las estrategias de cómo lograr que estos se vuelvan sostenibles con el tiempo. Hoy en día, ser una empresa ‘verde’, que se preocupa por disminuir su impacto en el medio ambiente, no es suficiente.

Los expertos explican que el mundo marcha hacia la era de la descarbonización, y como hoja de ruta de ese recorrido las empresas han venido consolidando herramientas que les ayuden a ajustar sus operaciones a ese cometido.

En ese listado de estrategias toman mayor impulso el fomento de la economía circular, que promueve un mejor uso de recursos, y el empleo de energía de fuentes renovables. Más de 40 grupos empresariales, como BT Group, Unilever, Procter & Gamble, Grupo Ikea y Nike, se han unido este año a la campaña RE100, en la que se comprometen a abastecerse al 100 % de esta alternativa. No obstante, también aparecen tendencias ligadas a la tecnología que ayudan a mermar los impactos en sus operaciones y que les garantizan sostenibilidad. Entre ellas están servicios aplicados a nivel mundial por compañías como Uber, que usa un sistema informático que permite conectar a taxistas y usuarios, y que ha empezado a replicarse en otros sectores laborales. Se incluye también un mayor uso de reportes de sustentabilidad (estandarizados y legislados) y plataformas como el ‘Big data’ y servicios en redes para mostrar transparencia al mundo sobre sus prácticas.

Para Roberto Estrada, socio de la firma consultora Deloitte y profesor de la escuela de negocios IDE Business School, se trata de una nueva forma de hacer capitalismo en el mundo, “de una nueva manera de generar progreso y desarrollo, no solo pensando en los resultados económicos que pueda tener la empresa, sino de todo lo que sucede y gira a su alrededor”.

La sostenibilidad se la viene viviendo por etapas y los mayores avances y tendencias se dan en economías desarrolladas. En países como Ecuador, su adopción se ha dado a un ritmo lento. “En el primer nivel hablábamos mucho sobre la filantropía, sobre las donaciones hacia algún grupo vulnerable que requiera de ayuda. Después de la filantropía pasamos a un tema que está más enfocado al aspecto ambiental, uno de los frentes que tiene la responsabilidad social; ahora pasamos por evaluar también el tema social”. Y ahí Estrada habla sobre el esfuerzo que cada vez más empresas ecuatorianas hacen para implementar proyectos de valor compartido, que permitan no solo crecer a la empresa sino a toda la cadena que les provee de insumos y servicios.

Inés Manzano, presidenta del directorio del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sustentable para el Ecuador (Cemdes), explica que la dificultad para acceder a tecnología, con la que se puede innovar y ser más eficiente, es el que no permite que más empresas nacionales se sumen a estos cambios. Otra traba, menciona, es la falta de educación continua. ¿De qué me sirve tener tecnología si yo no entiendo hacia dónde está yendo el mundo? “Hace falta saber cómo innovar, cómo armar departamentos de investigación, desarrollo. Si eso se trata de un proceso muy oneroso, ahí es cuando más gremios como Cemdes deberían participar y ayudar”.

Manzano explica que Ecuador aún tiene grandes pendientes en materia de sostenibilidad. El 1 % de las empresas poco entiende o sabe aplicar este concepto. La mayor deuda, dice, todavía está en el campo ambiental. En el país, el 87 % de compañías no cuentan con una licencia ambiental para operar. No entrar a este proceso de aprendizaje significa quedar rezagados como empresas y país. “Creo que hay excelentes oportunidades de mercado para quienes trabajan con tecnologías eficientes, con innovación y trabajan en educación continua”.

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